miércoles, 18 de noviembre de 2009


estados conscientes

Lo más sencillo seria dividir la vida de un hombre, en dos fases, una de Vigilia y otra de Sueño. La vigilia es lo real y lo no alterado, y el Sueño, lo aparente y lo alterado. Estar despierto significa ser consciente del mundo, estar dormido significa tener la consciencia alterada. ¿O más bien el sueño y la vigilia son los estados alterados de una misma conciencia? ¿ por qué a veces estando despiertos también soñamos ?.

Durante el sueño perdemos consciencia de lo cotidiano y navegamos en un mundo misterioso. Aún y así hay algo que subyace siempre, pues en definitiva el que duerme es él mismo, cuando recuerda los sueños.

La memoria relaciona la vigilia y el sueño y comparte recuerdos. La memoria traza una red de vivencias, una historia en movimiento que se desplaza por el tiempo y se nutre del mundo y de los sueños. Reconocemos nuestro cuerpo cuando envejece y experimentamos nuestro cansancio.

Cuando estamos dormidos nuestro alrededor se vuelve difuso y extraño, y nos reulta difícil relacionarnos con el espacio-tiempo. El mundo onírico se muestra como una distorsión de la realidad de manera más o menos confusa, aunque a veces son evidencias sobrecogedoras.

El estado consciente de despierto es el actor principal de nuestras mentes, pues es capaz de hilvanar nuestras vidas, y mostrarnos el mundo tal como es. El estado despierto nos permite narrar una historia del Hombre y sus descubrimientos, que se transmitan de padres a hijos y persigan lo posible. El sistema que conforma nuestras mentes conectadas permite construir la Ciencia y conocer así las Leyes del Universo. Cuando estamos despiertos, aprendemos y nos adaptamos mejor al entorno, al mundo. Por eso creamos tecnología y construimos países.

Platón creía que la vida cotidiana del estado despierto no era real y que vivíamos en un mundo de sombras, y que nuestro espíritu estaba encadenado a un pesado cuerpo que le impedía ver la Realidad. Esa Realidad se podía alcanzar con la razón y el lenguaje de los sueños, dónde todo es posible. Platón pensaba que existe un Mundo de la Ideeas, imperturbable y eterno, contrariamente al mundo cambiante, contradictorio y efímero en el que vivimos. Lo que importa es la idea de silla, no la silla en que me siento. El Mundo de las Ideas presenta serias dificultades irresolubles. Intentemos ver si es posible imaginar la Ideas, los habitantes de ese misterioso mundo.

Sócrates, por ejemplo, participa de la Idea Sócrates, que a la vez participa de la Idea Hombre, que a su vez forma parte del conjunto de los Animales Mamíferos, que son un subconjunto de Animales, etc... El número de subconjuntos y conjuntos que debe tener el mundo de las Ideas es infinito, pues no se puede identificar un conjunto que agrupe la totalidad de sus subconjuntos. Pensemos en un conjunto A que se compone de todas las Ideas. Entonces A, debe ser a su vez un subconjunto de sí mismo, puesto que el conjunto A es también una Idea, que como tal ha de formar parte del conjunto A, el conjunto de las Ideas. En fin, parece que el Mundo de las Ideas es algo caótico, pues resulta ilógico.

Platón pensaba que existe un estado de despierto o de dormido en que percibimos la Realidad tal como es. Las Ideas más elevadas son lo Bello, lo Bueno y lo Verdadero. Todas el resto de ideas participan de esta trilogía. Lo que no deja de ser una cierta ironía, pues para alcanzar las Ideas hace falta poner en duda hasta los propios sentidos.

A modo de primeras conclusiones podríamos concluir que:

Intentar clasificar los estados de conciencia en la vigilia y el sueño implica diferenciar también lo real de lo aparente. Estos dos estados de la conciencia necesitan de un espacio-tiempo, y son capaces de diferenciar lo verdadero de lo aparente.Aún y así, uno se pude soñar despierto y uno se puede despertar soñando.

Pienso que es indiferente discutir si podemos soñar estando despiertos o si podemos estamos soñarnos despiertos. El reto es, ser capaces de rastrear la verdad a partir de la Vigilia y el Sueño, independientemente de que estemos dormidos o estemos despiertos. ¿Qué aporta cada uno de estos dos estados a nuestra mente para que seamos capaces de rastrear la verdad? La verdad no es más que la Realidad, sea como ésta sea, es el lugar dónde habitamos.

Si es cierto que precisamos de la verdad para poder entender la realidad, entonces lo Real coincide con lo no-contradictorio, pues la verdad se nutre de la razón, y consecuentemente de lo lógico. Pensar en un mundo verdadero, con las únicas bases de la razón, significaría pensar en un mundo dónde no hubiese contradicción, como por ejemplo el Mundo de los Números. ¿Como encaja todo esto?

El mundo contemporáneo esta lleno de números. Diseñamos los edificios utilizando números. El tiempo se mide en números, la riqueza se mide en dinero y nuestra vejez se mide en años ... más números. La música se escribe utilizando los números y los programas informáticos también. Si no me equivoco, también todo lo que estoy escribiendo se podría realizar con el 0 y el 1.

Las leyes de la naturaleza se escriben con el lenguaje de la ciencia y los números. Los números tejen un lenguaje para nuestras mentes. La manera que tiene el Mundo físico de relacionarse con la mente es a través de un lenguaje matemático, que ordena los diferentes tonos de color, tamaño o posición de las cosas. Los números son realidades que conectan lo físico con los procesos cognitivos. Los números emergen del mundo y penetran en nuestras cabezas como si fueran las diferentes propiedades de las cosas, de los hechos.

¿Dónde habita ese Mundo de los números?. Si existe en nuestras mentes, ¿como es posible entonces que seamos incapaces de comprenderlo? . ¿Qué son los números?.

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Los números son un fluido inmaterial que establece las relaciones correctas entre las cosas y la mente, no son fruto de la imaginación, ni no son meros instrumentos sin significado. Los números existen fuera de la mente, separados del mundo, en alguna parte.

La vigilia se alimenta de lo no-contradictorio, de las leyes de los números y los objetos. El estado de sueño es capaz de vulnerar el principio de lo no-contradictorio y conectar con otro tipo de realidad, o más bien conectar con la realidad de una manera diferente. Aunque a veces, los sueños son premonitorios y más transparentes. También es cierto que de los sueños nacen grandes teorías e ingeniosos descubrimientos. De los sueños se nutre el arte, la ciencia y en resumen, nuestras vidas.

Cuando estamos despiertos estamos conectados a otras personas, y con todas ellas disfrutamos del mismo espectáculo de la naturaleza, y sentimos las mismas penas. Los hombres hablan, se comunican y crean conexiones entre ellos estando despiertos. Lo que más le importa al estar despierto es el estar conectado a todo, para vislumbrar cómo es la realidad de las cosas. Lo que le importa a la vigilia es rastrear la verdad. Imagínense un mundo dónde no pudiéramos ni ver, ni oír, ni tocar, y sólo pudiéramos oler y sentir sabores.

Cuando estamos dormidos vivimos en un mundo algo caótico, aislados, y entramos en contacto con los personajes fantásticos e imaginarios que pueblan nuestros sueños, personajes de otro mundo. La vivencia del sueño no se comparte y se siente en primera persona, y es capaz de descubrir partes de nosotros mismos o rincones escondidos del universo. Sin los sueño nos hubiéramos perdido muchas cosas .